SEMILLA DE MOSTAZA
San Jerónimo decía: «La predicación del Evangelio es la más humilde de las teorías intelectuales. Esta doctrina, desde el comienzo mismo, parece absurda cuando predica que un hombre es Dios, que Dios muere, el escándalo de la cruz. Comparad esta doctrina con las enseñanzas de los filósofos y sus libros, con el brillo de su elocuencia, y el orden perfecto de sus discursos, y veréis como la semilla del evangelio es más pequeña que todas las otras simientes».
La semilla pequeña de los discípulos ha germinado a través de los siglos, y el árbol-iglesia ha crecido dando sombra, siendo remanso para muchos a través de los siglos.
El árbol-iglesia será frondoso en la medida en que sus miembros vivan en la profundidad de la savia del árbol, y darán frutos en la medida en que sus vidas sean Evangelio. Sólo entonces será un árbol con fuerzas y con capacidad de ser remanso.
El árbol-iglesia crece en la medida en que la humildad y la fidelidad reinen en nosotros, y que nuestras vidas estén nutridas del Evangelio de Jesús.
Este mundo cree que el número hace poder; no así en los que siguen al Señor. No es el número, sino la fidelidad en constancia y perseverancia de seguimiento: «La debilidad de la iglesia-árbol es su grandeza, como su grandeza puede ser su debilidad» (Martín Descalzo).
La dimensión de las Bienaventuranzas nos lleva a darnos de cara, que no puede ser un poder más, sino la fuerza de la conversión.
En la iglesia siempre habrá más pobres que sabios, más débiles que poderosos, porque el punto de referencia nos lo da Jesús. Su nacer en el pesebre, Su morir despojado en la cruz.
Dejémonos alimentar como niños de la savia del Evangelio. Dejemos que Jesús sea el centro de nuestras vidas, y que nuestro Padre sea Dios.
Nosotros, Iglesia, somos semilla de mostaza sembrada en la tierra fértil de los sacramentos. Dejemos, pues, que Dios haga Su obra en y a través de nosotros.
Escrito Por: jorgeluisFecha Publicación: 12/06/2009Visitas: 164
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