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EL SEÑOR ES MI PASTOR
El salmista, conocedor de la vida pastoral, no puede más que compartir el sentimiento y el aprecio que siente hacia el Señor; y lo compara a un Pastor. En la soledad de los montes agrestes, se acurrucan las ovejas alrededor de su pastor. Este pasa las noches frías y los días de viento seco acompañando a sus ovejas. Su vara y su cayado marcan el paso, el ritmo, y conduce a las ovejas a verdes prados. El pastor las conoce, y ellos se fían ciegamente de Su voz. Confían y esperan. Se fían de Él, porque saben que los quiere, los aprecia, y los sostiene siempre.
A lo largo de la historia de la salvación, que está resumida en la Biblia, Palabra de Dios, se descubre la presencia amorosa del Padre Dios, que no cesa de salir al encuentro de sus elegidos, de todos y cada uno de nosotros.
Muchas son las ocasiones que nos describen los libros sagrados, en donde constatamos que, ante la negación del pueblo, Dios, en Su paternidad, no cesa de hacerse presente y de ser el Pastor incondicional. Su amor no cesa y se concretiza en el Hijo, Jesús, que, al identificarse con nosotros en todo menos en el pecado, se hace Pastor del pueblo.
Jesús es el que pastorea al pueblo, anunciando la Buena Nueva del Padre, del amor incondicional que Él mismo tiene por el pueblo. Cura a los enfermos, sana a los leprosos, les devuelve la vista a los ciegos, da de comer a las multitudes. Lleno de compasión por todos, fue capaz de entregarse, de morir por todos, para que todos pudiéramos gozar de la vida eterna.
Es el Pastor bueno que atiende a sus ovejas. «Ya no les llamo siervos, sino amigos», «Todo lo mío es vuestro», «Como el Padre en mí y yo en Él», «Les preparé una morada en el cielo», «Les dejo mi Espíritu, el Consolador». Todas estas frases y muchas otras que Jesús dijo, nos dejan ver el amor, la ternura, el cuidado del Pastor bueno que es Él.
Nada hay que temer cuando se está con Jesús. Él es el Príncipe de la Paz, el Cordero de Dios, el Hijo de Dios Vivo, el Enmanuel, el Dios con nosotros. Nosotros somos sus ovejas.
Déjate guiar por Él, que es Camino, Verdad, Vida. Bebe del agua de la Vida. Come de Su pan. Con Él no hay nada que temer.
Jesucristo ayer, hoy, y siempre.
Escrito Por: jorgeluisFecha Publicación: 30/04/2009Visitas: 212 Return |
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