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SER FIEL
La fidelidad es el requisito para entrar a gozar del Reino. Ser fiel es aceptar la voluntad de Dios y vivirla con esperanza, con la fe puesta en Dios que provee. Nada malo puede venir de Dios, y esta certeza es la que nos hace fieles. La certeza de saber que Dios nos quiere, que quiere nuestra salvación, nos hace vivir en la esperanza de Su protección incondicional, continua y constante. Uno puede hacer cosas extraordinarias, pero lo extraordinario radica en ser fiel en lo poco, en el cada día de nuestro existir. La fidelidad se mide en la capacidad del amor expresado en el diario vivir, en el respeto a la vida, al otro (cualquier otro), a Dios, y a uno mismo. La fe del cristiano tiene como crisol el servicio. Servicio que tiene dos dimensiones: servir a Dios y servir a los demás. Servir a Dios es vivir en la dimensión del abandono en el Señor; es ser, ante todo, aquel, aquella que se esmera en el encuentro con Dios a través de Su Palabra, de los sacramentos, de ser miembro activo de la comunión eclesial, de ser servidor de Su iglesia, de ser heraldo y proclamador de Su Palabra, y de vivir dejándose llevar por el Espíritu Santo. Este servir a Dios y a Su iglesia desemboca en el servicio a los demás; es decir, no puedo decir que sí a Dios si no sirvo a los hermanos, especialmente a los más necesitados. El servicio a los demás no está basado sólo en "hacer cosas", sino en la actitud interior de reconocer en cada ser humano a un hermano. Es vivir en el abandono de nuestros perjuicios y concepciones egoístas, para vivir en la dimensión de Cristo. Ser fiel a Jesús es vivir en la entrega al otro. Ser fiel a Jesús es seguir Sus huellas. Nos encontramos que Jesús, siendo Dios, se humilló como uno de tantos. Por tanto, ¿quién soy yo para mirar por encima a nadie? ¿Quién soy yo para creerme saber más? Ser fiel en lo poco, en el diario vivir, es vivir diariamente haciendo el bien, leyendo Su Palabra, dejándonos "tocar" por Dios, no permitiendo que el espíritu del mal penetre en nuestros pensamientos, en nuestro actuar y ser, y dejando que sólo el Espíritu Santo infunda en nuestros corazones el fuego de Su amor. Ser fiel no es vivir la fe "a mi manera": es ser fiel a la iglesia, es ser fiel aunque duela, es ser obediente a la jerarquía, a todo lo que conlleva ser católico, adoptando la actitud de María: aquello que no entiendo, no comprendo, lo guardo en mi corazón, no permitiendo que mi lengua sea jamás instrumento de crítica ni copartícipe de chismes, de comentarios peyorativos, sino que sea fiel defensor de mi iglesia, traspasando lo humano y viviendo en fidelidad a Cristo. Ser fiel es no apoyar mi fe "ni en Cefas, ni en Apolo, ni en Pablo", sino sólo en Cristo, en el Padre, en el Espíritu Santo. Ser fiel es vivir en gozo y alegría, el saber que Dios me ama, que Dios es providente, que Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida. Porque has sido fiel en lo poco, ven a gozar del Reino de los cielos. ¿Eres fiel?
Escrito Por: jorgeluisFecha Publicación: 13/11/2008Visitas: 146 Return |
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