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AMARÁS A DIOS Y AL PRÓJIMO

La fe cristiana no es solo vertical, como tampoco solo horizontal. Ambas son necesarias, porque juntas forman la cruz del amor redentor de Jesús, que cumplió con la voluntad del Padre y murió por amor hacia la humanidad.

Muchos tienen la visión vertical de la fe: Dios y yo. Estos viven una fe espiritualista, desencarnada de la realidad, del prójimo, de los necesitados. Es una fe verticalista, que prescinde del mandamiento que Jesús nos ha dado de amor al prójimo. Estos tienen actitudes farisaicas, acumulan experiencias espirituales. Son de los que tienen que "sentir" para sentirse bien. Hacen lo indecible para "adquirir" los dones del Espíritu Santo. Viven de una experiencia "pico" en otra, lo social siendo una preocupación por los pobres y afligidos de "rezar y pedir por ellos". No se mezclan, ni sirven a los más necesitados y sufridos; son ritualistas. Otros tienen una visión horizontal de la fe, dedicándose a la persecución y promoción de la justicia en el servicio y en la entrega. Se van convirtiendo en "promotores sociales", adquiriendo el lenguaje de la "praxis" y abandonando el lenguaje cristiano, buscando soluciones que no son cristianas. Todo lo que les "huela" a espiritual lo rechazan. Ambas posiciones son equívocas, pues ambas sufren de un desequilibrio, una sobredosis de verticalidad u horizontalidad. Ambas son posiciones erradas, con visiones equívocas de la fe cristiana. Ambas dimensiones son necesarias, porque juntas forman la cruz del amor redentor de Jesús, cruz que es para todo cristiano el signo y la realidad de la liberación, de la victoria, del vivir el mandamiento de amor por el cual murió Jesús y al cual Él nos invita a vivir en nuestras vidas. No podemos amar a Dios, a quien no vemos, si no amamos al hermano con el cual convivimos. No podemos amar al hermano, si realmente no lo respetamos. No podemos amar al otro, si no nos respetamos nosotros mismos. La fe cristiana implica un compromiso con los otros, un compromiso con la promoción de la justicia, un compromiso con el bien común de todos, un compromiso por la paz de todos, un compromiso con Jesucristo. La fe cristiana nos urge a trascender de lo inmanente a lo trascendente, a confiar en Dios, que siempre provee; a poner nuestra fe solo en Dios, y saber que Él está con nosotros siempre. La fe cristiana nos hace comprender que somos Sus instrumentos, que el plan que se cumple es el de Dios. Vivir en la fe es servir, es ser obediente, es vivir en Su amor, amándonos y respetándonos los unos a los otros. Que así sea. Amén.

Escrito Por: jorgeluis
Fecha Publicación: 22/10/2008
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